Soneto a Nuestra Señora del Amparo

Francisco Javier Segura Márquez.

Amparo_1

¡Qué dulce tu mirar, como entornado,

dejando el mundo lleno de dulzura!

¡Qué etéreo descender desde la altura

tu gracia, por quedarse a nuestro lado!

Que venga y permanezca, como alado

corazón que se posa en mi amargura.

Así podré olvidar toda premura,

quedándome en tu cielo acomodado.

Y no acabar jamas, y encadenarme,

y hacerme plata y luz para tu faro

y otoño por que puedas abrazarme.

El alma y el espíritu preparo.

Vendré al atardecer para encontrarme

-raudal de amor tierno-, con tu Amparo.

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